Welcome back!

Ante todo debo admitir que soy bastante fan de la bicicleta y llevo ya años usándola como medio de transporte, así que seré parcial. Pero si comparo las condiciones en que me movía como ciclista en Milán y las que hay en Barcelona, está claro: no hay color.

Una de las mejores cosas de Barcelona es su red de carril-bici. Es increíble como uno puede ir de un extremo a otro de la ciudad sin tener que abandonarlo (sobre todo para mí, que venía de una ciudad con dos micro carriles-bici en todo el centro). La estructura de la ciudad, claro está, también ayuda. Basta coger una de las calles que atraviesan todo el centro y seguir hacia delante. Pero lo más importante es que es algo que el ayuntamiento parece tomarse en serio, porque siguen construyendo nuevos tramos por las zonas que aún no tienen buen acceso. Todo es mejorable, claro, pero personalmente creo que salvo el acceso a Plaza Universidad y a Plaza de Cataluña/Las Ramblas, todo el centro está ya muy bien cubierto.

Los amigos de la bici, foto de Daniel Julià

Los amigos de la bici, foto de Daniel Julià

Un tema aparte es el Bicing, el servicio de transporte público en bicicleta para residentes. Es una pena que una idea tan buena y una red de estaciones tan extensa se estropeen con un servicio tan pobre. Todavía no me he dado por vencido y sigo usándolo, pero la ineficiencia del servicio de gestión está haciendo que me plantee pasarme a la bici tradicional. Aunque hay que ser optimista, y todavía hay esperanza.

En todo caso, para quienes viváis en Barcelona y aún no os hayáis decidido, no os lo penséis. Es el medio más rápido, cómodo y limpio para las grandes ciudades, y además, haces deporte. Y para quienes penséis venir para hacer turismo, ¿por qué no probáis a alquilaros una bici?